5 de febrero de 2017

BANANA BREAD VEGANO



¿Quién no se ha encontrado alguna vez en el frutero con unos plátanos muuuuy maduros? Pues, lejos de sentir rechazo por su estado y pena por tener que eliminarnos, existen recetas de aprovechamiento como este Banana bread que nos ayudará a sacarles partido, ¡además de alegrarnos el día!

El pan de plátano puede variarse según nuestro gusto, en este caso he optado por hacerlo de chocolate, pero podemos añadirle trocitos de fruta, pepitas de chocolate, frutos secos...
Por supuesto, en su preparación no vamos a usar ni mantequilla, ni huevos, ni leche, pero vamos a obtener un delicioso pan de plátano, súper esponjoso, perfecto para desayunar, merendar o para cuando nos apetezca.






Aunque solo está de vicio, podemos acompañarlo con una salsa de chocolate fundido para disfrutar aún más de este pan dulce. 

Éstos son los ingredientes que vamos a necesitar:

- 2 plátanos bien maduros
- 170 g de harina
- 70 g de azúcar integral de caña (panela)
- 50 ml de leche vegetal (70 ml si utilizáis harina integral)
- 100 g de chocolate negro (Yo usé Chocolate negro 73%, endulzado con sirope de agave de la marca Solé, os dejo el enlace a su web aquí, por si queréis conocer toda su variedad de chocolates negros, que por cierto, ¡están todos buenísimos!)
- 1 tablespoon de aceite de coco (o aceite vegetal suave)
- 1 tablespoon de vinagre de sidra o de manzana
- 1 teaspoon de levadura química
- 1 teaspoon de bicarbonato
- 1 pizca de sal






Preparación:

1. Precalentamos el horno a 180ºC y forramos un molde alargado con papel vegetal o papel de horno.

2. En un bol ponemos los plátanos troceados y los trituramos con la ayuda de un tenedor. Nos tiene que quedar una pasta uniforme y cremosa, sin ningún trocito.

3. Añadimos el azúcar y removemos bien. A continuación añadimos la leche, el vinagre, el bicarbonato y la levadura química. Cuando esté bien mezclado añadimos la harina y removemos de nuevo.

4. Fundimos el chocolate y el aceite de coco al baño María o bien al microondas. Si optáis por esta última opción, hacedlo a potencia baja y a intervalos cortos, removiendo con frecuencia para evitar que se queme.

5. Lo incorporamos a la mezcla, removemos hasta tener una masa homogénea y lo vertemos todo en el molde.

5. Lo metemos en el horno a altura media y lo dejamos a 180ºC durante unos 40-50 minutos. Como siempre, el tiempo puede varirar según vuestro horno. Sobre los 35 minutos podéis pincharlo para comprobar si aún le queda o está casi listo.

6. Lo dejamos enfriar, lo desmoldamos y ¡ya lo podemos devorar!

Espero que probéis de hacerlo, es una receta sencilla y riquísima, además estaremos sacando partido de esos plátanos que nadie quiere por su aspecto, pero que nos pueden dar resultados tan exquisitos como éste.


Bon profit!



15 de diciembre de 2016

MENÚ NAVIDEÑO VEGANO

La Navidad está a la vuelta de la esquina y eso inequívocamente significa 2 cosas. La primera, que deberemos armarnos de paciencia para recibir las innumerables preguntas de cada año por parte de nuestra familia (algunos aún siguen preguntándose si los langostinos son realmente un animal jajaja) y aprender a tomárnoslo con humor.
Y dos, que tenemos que programar un buen menú para sorprenderlos y, sobretodo, poder disfrutar de platos deliciosos, hechos con cariño y sin crueldad animal.

Desde aquí os propongo una idea de menú, para que os inspiréis y modifiquéis a vuestro gusto, si es que se os acaban las ideas y queréis comer algo especial y diferente para celebrar estas fiestas. El protagonista, en este caso, va a ser el plato principal que acompañaremos con una ensalada completa y algunos aperitivos.


Plato principal

Canelones de tempeh "rostit" con bechamel de setas


Para el relleno de estos canelones me he inspirado en la receta clásica que se prepara en Cataluña el día de San Esteban. He utilizado tempeh, aunque podéis usar tofu o seitán si lo preferís. Para la bechamel he decido variar ligeramente la receta original y le he añadido unas setas variadas pero, como siempre os digo, podéis hacerlo a vuestro gusto. Este plato es bastante contundente y, claro está, podemos repetir si se tercia, por eso lo acompaño de algo más ligero como la ensalada y algunos aperitivos.

*La receta de los canelones la encontraréis al final de esta entrada.


Ensalada


Ensalada con calabaza asada y crema de anacardos
En la mesa no pueden faltar las verduras crudas, para aportarnos vitaminas y frescura. Por eso, acompañar nuestras comidas con buena ensalada es un gran acierto. La calabaza asada, la granada, las nueces y la crema de anacardos, convierten a este plato en algo diferente a una ensalada convencional y sobretodo le dan todo el sabor de los ingredientes de temporada. 

*Si pincháis aquí tenéis una videoreceta de la mano de Healthy Grocery Girl de cómo preparar la crema de anacardos.


Aperitivos


"Boquerones" en vinagre, aceitunas variadas, chips de quinoa con crema agria y cebollino.


Los "boquerones" son en realidad tiras de calabacín que habremos aliñado de la manera convencional. Están riquísimos y la verdad es que a todo el mundo le encantan. Al final de esta entrada tenéis cómo prepararlos. Las aceitunas no podían faltar y, como existen muchos macerados distintos, podemos jugar con eso para ofrecer más variedad de sabores. Otro de los clásicos son las patatas fritas, yo os propongo éstas de Eat Real que utiliza lentejas, quinoa o garbanzos para hacer sus snacks. Todas las que he probado están buenísimas y además son más sanas ya que utilizan menos grasas. Os dejo aquí el enlace por si queréis saber más acerca de esta marca. En Barcelona las podéis encontrar en Ecocentre y supermercado Obbio.


                               --------------------------------------------------


RECETAS

Canelones de tempeh "rostit" con bechamel vegana de setas

Ingredientes para el relleno de los canelones (salen aproximadamente 8 canelones, tened en cuenta que normalmente cocino solo para mi, así que si sois más podéis doblar las cantidades sin problema):

- 1 paquete de tempeh macerado en tamari. Podéis usar el que más os guste o bien sustituirlo por tofu o seitán.
- 1 cebolla hermosa
- 3 dientes de ajo
- 1/2 ramita de canela
- 1 hoja de laurel
- ciruelas pasas
- piñones
- 1/2 copa de Brandy
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra recién molida
- agua mineral

Preparación:

1. Cocinamos los filetes de tempeh a la plancha durante unos minutos hasta que estén dorados y los reservamos.

2. En una cazuela añadimos suficiente aceite de oliva para que cubra el fondo, cuando coja un poco de temperatura añadimos la cebolla cortada en trozos grandes, los dientes de ajo con piel partidos por la mitad, la hoja de laurel y la ramita de canela. Lo cocinamos a fuego medio-bajo hasta que cojan color.

3. Añadimos los filetes de tempeh asados, lo removemos y añadimos el Brandy. Dejamos que se evapore el alcohol.

4. Añadimos un poco de agua caliente para que se acabe de cocinar todo. Es el momento también de añadir la sal y la pimienta negra al gusto. Lo dejamos a fuego bajo para que reduzca la salsa y se intensifiquen los sabores.

5. Incorporamos los piñones y las ciruelas (al gusto) y lo dejamos a fuego bajo durante unos 20 minutos. Removemos de vez en cuando.

6. En una picadora, añadimos todos los ingredientes (excepto la hoja de laurel, la ramita de canela, los ajos y los huesos de las ciruelas si habíais usado ciruelas con hueso) y lo picamos bien hasta obtener una masa de textura suave.

7. Dejamos reposar la masa 1-2 horas en la nevera para que coja más firmeza y nos sea más sencillo montar los canelones (opcionalmente podéis añadir a la masa del canelón un par de cucharadas de la bechamel de setas, para que quede aún más sabroso).

8. Pasado ese tiempo, sólo nos quedará hervir las laminas de pasta de canelón y montarlos con cuidado.

Ingredientes para la bechamel de setas:

- 25 g de margarina no hidrogenada
- 25 g de harina de trigo
- 1 cebolla 
- leche de avena (yo usé la de Oatly que os enseñe en una entrada anterior, aquí tenéis el enlace, porque me parece muy cremosa, tiene cuerpo y el sabor es muy suave. Pero podéis usar la que más os guste, siempre que no sea edulcorada.
- sal marina
- 1 pizca de nuez moscada
- setas frescas variadas (setas de cardo, shiitakes, champiñones...)
- ajo en polvo

Preparación:

1. En una cazuela añadimos la margarina, la dejamos a fuego bajo para que se derrita. Añadimos la cebolla que habremos rallado previamente con un rallador y lo dejamos a fuego bajo para que pierda el agua y se dore ligeramente. Removemos de vez en cuando.

2. Cuando esté cocida la cebolla, añadimos con cuidado la harina y removemos bien con la ayuda de una cuchara de madera o unas varillas. Dejamos unos minutos a fuego medio-bajo para que se cocine la harina.

3. Poco a poco vamos añadiendo leche de avena (a chorritos), removemos rápidamente con la varillas y dejamos que se integre con la harina. Iremos repitiendo el proceso e incorporando leche hasta que obtengamos la textura deseada, todo dependerá si queréis una bechamel más o menos espesa. Añadimos la sal al gusto y la pizca de nuez moscada.

4. En este punto podéis probarla y rectificar de sal. Está muy rica así, pero si queréis darle un toque diferente podéis incorporar las setas que habremos salteado previamente con un poco de sal y ajo en polvo y triturarlo todo con una batidora hasta obtener una crema homogénea.

5. Cubrimos los canelones con la bechamel, y los metemos al horno durante unos minutos para que estén calentitos a la hora de servirlos.


"Boquerones" de calabacín

Ingredientes:

- 1 calabacín
- vinagre de manzana
- 1 diente de ajo (o 2 si son pequeños)
- perejil fresco
- sal marina
- aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Cortamos el calabacín con la ayuda de un cortador especial o mandolina, aunque si no tenéis no pasa nada, con un cuchillo y cuidado podemos hacer filetitos de 2-3 mm de grosor, más o menos del tamaño de un boquerón.

2. Sumergimos los filetes de calabacín en vinagre de manzana y un poco de sal y lo dejamos reposar al menos 4 horas (yo lo dejé toda la noche) para que se ablande la carne. *Opcionalmente podéis hervir el calabacín, pero a mi me gusta en crudo, queda una textura suave pero firme.

3. Pasado este tiempo, retiramos el vinagre y lo cubrimos con aceite de oliva virgen extra, ajo y perejil fresco bien picados. Lo dejamos reposar en la nevera y ya podemos disfrutar de este aperitivo tan típico en versión veggie.


¡Y hasta aquí mi pequeña aportación! Espero que os haya inspirado para preparar platos riquísimos en estas fechas que se aproximan. 

¡Hasta pronto y FELIZ NAVIDAD!


28 de julio de 2016

"NUTELLA" VEGANA


La receta de esta crema de avellanas y cacao estilo Nutella está deliciosa y, además de ser muchísimo más sana que la original, es libre de sufrimiento animal. No solo porque vamos a sustituir la leche de vaca por una vegetal, sino porque no contiene aceite de palma. No sé si habéis oído hablar acerca de las terribles consecuencias que tiene la plantación de la palma en las selvas de Indonesia, pero os animo a que os informéis. Por desgracia, este aceite está presente en muchísimos alimentos, incluso en cosmética, ya que las grandes marcas lo emplean por su bajo coste. Desde aquí, os pido que en la medida de lo posible evitéis productos que lo contengan y, si queréis ir más allá, firméis esta petición de Greenpeace, os dejo el enlace aquí. Por otro lado, existen plantaciones de palma sostenibles y controladas, en ese caso fijaros que aparezca como ingrediente de cultivo ecológico.

Volviendo a la receta, la preparación es muy sencilla y sobretodo rápida. Sólo necesitamos 6 ingredientes y en pocos minutos tendréis una crema de cacao riquísima para untar en tostadas, pancakes, para hacer batidos, tartas... Y podréis repetir y abusar ¡porque es muchísimo más saludable!






El resultado es una crema con intenso sabor a avellanas y cacao, de textura suave, menos densa que la original (debido en parte a que ésta no tiene aceites añadidos), aunque es algo que se puede solucionar si la dejáis en la nevera, ya que adquirirá consistencia. Se puede guardar en un tarro bien cerrado y os durará unos días (si es que no os la coméis antes).

Éstos son los ingredientes que vamos a necesitar:

- 1 cup (150 g) de avellanas peladas, crudas o tostadas (pero sin sal)
- 2/3 cup de cacao puro
- 1/3 cup (bien colmada) de sirope de Ágave 
- 1/2 cup de leche vegetal (yo usé de almendras)
- 1 teaspoon de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal rosa del Himalaya



Preparación:

1. En una procesadora de alimentos incorporamos las avellanas peladas y las picamos hasta que nos quede una crema. Como las hélices se calientan, podéis ir haciendo pulsaciones cortas y parar de vez en cuando.

2. Cuando ya tenemos la pasta de avellanas, incorporamos el resto de ingredientes: el cacao, la leche, el sirope de Ágave, la sal y el extracto de vainilla. Seguimos batiendo hasta obtener una crema homogénea. En este momento podéis probarla y añadir un poco más de sirope si os gusta más dulce.

3. ¡¡Y ya está!! no puede ser más fácil. Aunque lo cierto, es que si puede serlo. Si no tenéis procesadora de alimentos podéis comprar crema de avellanas ya hecha (en ese caso fijaros bien que sea únicamente 100% avellanas, sin endulzantes, ni otros aceites). Mezclamos en un bol la crema de avellanas con el resto de ingredientes con la ayuda de una espátula, quedará igual de rico, aunque os aconsejo que primero tamicéis el cacao para que no os queden grumos.

Como véis, preparar una crema de avellanas es uuultra fácil. No hay excusas para hacerla en casa, con ingredientes de mejor calidad y sobretodo muchísimo más saludable y económica. ¡Espero que la hagáis en casa y me contáis!

¡Hasta el jueves que viene!


21 de abril de 2016

BIZCOCHO CASERO VEGANO


La receta de este bizcocho se la dieron a mi abuela hace tropecientos mil años y siempre se ha preparado en mi casa para las ocasiones especiales. A todo el mundo le encanta porque es súper esponjoso y tiene un sabor muy rico. Contiene un ingrediente un poco distinto, el anís, pero que es clave para que tenga ese sabor tan característico que lo hace diferente de un bizcocho clásico. Pero no os asustéis, lleva muy poca cantidad y solo sirve para aromatizarlo, os prometo que está buenísimo

Lógicamente la receta original no es vegana, así que me puse manos a la obra para veganizarla. Y después de algunas pruebas, os traigo una versión sin huevos, ni leche que mantiene todo el sabor y esponjosidad de la receta ancestral.


Lo podemos comer tal cual sale del horno (bueno, dejándolo enfriar un poco primero) aunque si os apetece se puede decorar para hacerlo más presentable. La receta lleva piñones tostados y cerezas confitadas por encima, pero esta vez preferí ponerle unas virutas de chocolate negro.





Haciendo un pequeño homenaje a la "antigüedad" de la receta, he optado por utilizar harina de espelta en lugar de harina de trigo. La espelta tiene más de 7.000 años de historia, es rica en proteínas (ya que contiene los 8 aminoácidos esenciales), tiene vitaminas (sobretodo del grupo B) y minerales (como el hierro, el magnesio y el fósforo). Además este cereal está menos explotado que el trigo y normalmente el que encontramos en el mercado procede de cultivos limpios. El endulzante que he usado también es mucho más saludable que el de la receta de mi abuela, ya que en lugar de azúcar blanco he usado panela, o lo que es lo mismo, azúcar integral de caña, que nos aporta nutrientes esenciales y energía, en lugar de calorías vacías como ocurre con el refinado. Y por supuesto, los huevos los he sustituido por un ingrediente que va a hacer la misma función, la compota de manzana (y que a diferencia del huevo no tiene colesterol). Así que, esta veggie versión no solo está igual de deliciosa sino que es ¡muchísimo más sana!


Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes:

- 250 g de harina de espelta
- 180 g de azúcar integral de caña (panela)
- 1 sobrecito de levadura química
- 240 ml de compota de manzana (sin edulcorar)
- 1/2 cup (125 ml) de leche de soja ecológica
1/2 cup (125 ml) de aceite de oliva
1/2 cup (125 ml) de licor de anís
- 1 limón (la ralladura)

- 1 molde de unos 20 cms de diámetro




Preparación:                                                   

1. Antes de empezar, precalentamos el horno a 190ºC. También podéis preparar el molde, lo untamos con un poco de aceite de oliva y lo enharinamos, así evitaremos que se pegue mientras se hornea. Lo reservamos.

2. En un cuenco tamizamos la harina y añadimos el sobre de levadura química. Lo mezclamos bien con la ayuda de un tenedor y lo reservamos.

3. En otro bol añadimos el azúcar y la compota de manzana. Con la ayuda de unas varillas removemos para que se disuelva el azúcar y quede una mezcla homogénea.

4. A continuación, añadimos a esta mezcla el resto de ingredientes líquidos, la leche de soja, el aceite de oliva y el anís. Removemos nuevamente hasta que se mezcle bien.

5. Incorporamos poco a poco la harina (con la levadura) y vamos removiendo para que se integre bien. 

6. Con la ayuda de un rallador, rallamos la piel del limón (únicamente la zona más superficial, sin que llegue a la parte blanca, para que no amargue) y la agregamos a la masa.

7. Añadimos la mezcla al molde que previamente habíamos engrasado y enharinado, y lo metemos en el horno a altura media, durante 30 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio. Todo dependerá de vuestro horno y del molde que utilicéis. 

8. Lo dejamos enfriar en el molde y lo desmoldamos con cuidado.

Como veis, la preparación no tiene ninguna dificultad. En poco tiempo tendréis un bizcocho delicioso, libre de grasas saturadas, sin refinados y lo más importante, sin haber causado daño a ningún animal.

Espero que os guste y lo preparéis en casa, ¡hasta la semana que viene!



14 de abril de 2016

TALLARINES A LA CARBONARA VEGANA


Siempre he pensado que la cocina está para disfrutar, del resultado por supuesto, pero también de todo el proceso que nos lleva a ese resultado. Innovar, cambiar, probar, estar continuamente pensando cómo mejorar una receta o qué ingredientes pueden funcionar mejor que otros, es algo que forma parte de ese arte que es la cocina. Porque al final, los ingredientes son como colores que se mezclan en un lienzo, y en nuestras manos está conseguir la mejor composición. 

Y después de esta reflexión tan profunda y pinturil (jajaja) os explico la receta de esta semana. Todo surgió de una de estas combinaciones de las que os hablaba, no es que se me haya ido la pinza, a ver, todo tiene su porqué. Se me ocurrió añadir un poco de queso ahumado vegano en la salsa carbonara y el resultado no pudo ser mejor. Ya había probado otras versiones, pero tampoco me acababan de convencer del todo. Pero el toque ahumado del queso aporta ese inconfundible sabor que recuerda mucho al bacon




La salsa es cremosa, suave y tiene todo el sabor (al menos que yo recuerde) de una deliciosa salsa carbonara. Por supuesto, ésta es una versión mucho más saludable ya que no vamos a utilizar ningún ingrediente de origen animal y por tanto es 100% libre de colesterol.

Éstos son los ingredientes que vamos a necesitar para la salsa carbonara (para 2-3 personas):

- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 5-6 champiñones hermosos
- 350 ml de leche de soja ecológica (sin edulcorar, ¡muy importante!)
- 100 g de queso vegano ahumado (yo usé "Saturn" de Divina Teresa)
- 1 teaspoon de maicena
- 1/4 cup (60ml) de vino blanco (opcional)
- sal y pimienta
- perejil (para decorar)
- aceite de oliva Virgen Extra





Preparación:

1. En una sartén añadimos 4 cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente incorporamos la cebolla picada, los ajos cortados muy finitos y lo dejamos a fuego medio-bajo.

2. Mientras se pochan, vamos a quitarles el pie, con cuidado, a los champiñones y los laminaremos finamente.

3. Cuando la cebolla esté blandita añadimos los champiñones y salpimentamos. Dejamos que se hagan un poco a fuego medio-alto y añadimos el vino blanco (esto es opcional). Removemos hasta que se evapore el alcohol.

4. A continuación, separamos un poco de leche de soja en una taza y la mezclamos con la cucharadita de maicena, removemos bien con un tenedor para que se disuelva bien y no queden grumos. Lo mezclamos con el resto de leche y lo añadimos a la sartén.

5. Dejamos que se cueza todo a fuego medio bajo hasta que la salsa empiece a hervir. Añadimos el queso rallado (no hace falta que lo ralléis muy fino, se fundirá bien) y vamos removiendo con una cuchara de madera para que se homogenice todo. En este punto podéis añadir más sal y pimienta a vuestro gusto. Cuando la salsa tenga el espesor deseado, podéis apagar el fuego y reservar hasta que la pasta esté cocida.

Solo nos quedará mezclarlo con los tallarines. Podemos añadirle un poco de perejil fresco picado, rallar un poco más de queso por encima, espolvorear levadura nutricional...¡lo que queráis! Como la soja es una fuente de proteína completa, podéis acompañar este plato de una ensalada variada, y tendréis una comida bien equilibrada. Os aseguro que están muy ricos y si os apetece un buen plato de pasta os dejará bien saciados y complacidos. Y como siempre, ¡sin dañar a ningún animal!

Espero que probéis de hacer esta receta y ¡me contáis!



13 de enero de 2016

ESPAGUETIS A LA BOLOÑESA VEGANA


Hoy vamos a veganizar una receta de pasta clásica ¡los espaguetis a la boloñesa! Es un plato muy fácil y además está riquísimo. He utilizado soja texturizada, pero también podemos usar seitán, tofu e incluso lentejas, aunque la soja texturizada tiene una textura mucho más parecida a la carne picada. Además nos aporta proteína completa y nada de grasas. Podéis encontrarla en tiendas de dietética y tiendas ecológicas (aunque creo que en Carrefour también la venden). 
Si queréis más información de los diferentes tipos que encontramos en el mercado y de cómo prepararlos os dejo esta excelente entrada de Gastronomia Vegana.



En esta ocasión los acompañé con el queso estilo parmesano de Violife (aquí tenéis el enlace por si queréis verlo con más detalle) pero es totalmente opcional.




Es un queso de textura seca y firme por lo que podemos rallarlo sin problema encima de nuestros platos favoritos (pastas, pizzas, sopas, ensaladas...) el sabor es bastante intenso y cremoso, personalmente me recuerda al queso de la fondue. Si tenéis la oportunidad, probadlo ¡os encantará, está delicioso! Lo compré en Ecocentre de Barcelona, pero sé que en VeggieRoom también lo tienen (recordad que envían a toda España y el pedido lo tienes en 24h).

Pero bueno, vamos con la receta en cuestión:

Éstos son los ingredientes que vamos a necesitar para la salsa boloñesa (para 2 personas):

- 1/2 cup de soja texturizada fina
- 1 cebolla
- 5-6 tomates maduros
- 1/4 cup (60 ml) de vino tinto
- 1 teaspoon de orégano
- 1 teaspoon de ajo en polvo
- sal del Himalaya (al gusto)
- aceite de oliva Virgen Extra
- *opcional: 2 tablespoons de tomate frito




Preparación:

1. En una sartén ponemos un buen chorro de aceite de oliva. Cuando haya cogido un poco de temperatura añadimos la cebolla cortada muy fina. Añadimos el orégano, sal al gusto y dejamos que se haga a fuego lento.

2. Cuando la cebolla esté blandita añadimos la soja texturizada y el ajo en polvo. Removemos y lo dejamos a fuego medio durante 1 minuto más o menos. Si usáis soja texturizada gruesa deberéis ponerla en remojo previamente con agua caliente o caldo vegetal para que se hidrate, personalmente os recomiendo la fina ya que es mucho más rápido y en esta receta queda mejor.

3. Añadimos el vino tinto y removemos hasta que se evapore por completo.

4. Incorporamos los tomates que previamente habremos rallado (si queréis saltaros este paso, podéis usar tomate triturado de lata) y un poco más de sal. Lo dejamos tapado a fuego bajo hasta que reduzca la salsa (unos 15 minutos aproximadamente). Removemos de vez en cuando.

5. Probamos y rectificamos de sal. En este paso podéis añadir 1 cucharadita de azúcar moreno para reducir la acidez del tomate, o bien usar las 2 cucharadas de tomate frito* que ya contiene azúcar entre sus ingredientes.

6. Mientras se acaba de hacer la salsa boloñesa, hervimos los espaguetis con abundante agua y sal. Cuando la pasta esté al dente, escurrimos los espaguetis y lo mezclamos todo bien.

Podéis comerlos tal cual, con queso vegano rallado, gratinados, con levadura nutricional...¡como más os gusten!

¡Buen provecho!


23 de noviembre de 2015

VEGANIZANDO: PUMPKIN SPICE LATTE (STARBUCKS)


El Otoño es mi estación del año favorita. Me encanta. En parte, porque lo paso bastante mal con el calor abrasador del Verano, y cuando empieza el frío y apetecen las mantitas, las cosas calientes, pasar tiempo en casa, soy muy feliz. 

Hace unos días, tuve una reunión de trabajo y fuimos a Starbucks. A pesar de que no frecuento dicha cafetería ya que no soy muy "cafetera" (la cafeína me altera mucho) me apetecía probar el Pumpkin Spice Latte que sale siempre para esta época del año. Pero al preguntarle a la dependienta y mirar los componentes de la bebida, nos dimos cuenta que en la base llevaba leche condensada (oooooh).
Por eso, decidí que tenía que probar de hacerlo en casa. Así que después de buscar por Internet y de algunas pruebas, os traigo la receta, sin ingredientes de origen animal, sin colesterol y mucho más nutritiva ya que no está hecha a base de polvos (y lleva calabaza, de verdad).





Debo decir que, obviamente no sé cómo sabe exactamente el Pumpkin Spice Latte original, pero lo que si os puedo asegurar es que ésta es una bebida cremosa, dulce, especiada, con sabor a otoño, perfecta para tomar una tarde de domingo calentitos en casa y que además está muy rica.


Éstos son los ingredientes que vamos a necesitar (sale una taza grandota, o bien 2 tazas):

- 2 y 1/2 tablespoon (50 g) de calabaza cocida 
- 300 ml de leche de arroz (o cualquier otra leche vegetal)
- 1/2 cup (125 ml) de café recién hecho. La cantidad la podéis ajustar si os gusta más o menos cargado.
- 1 tablespoon de azúcar integral de caña
- 1/2 teaspoon de canela molida
- 1/4 teaspoon de jengibre en polvo
- 1/8 teaspoon de clavo molido (si no lo encontráis molido, podéis machacar un grano)
- 1/8 teaspoon de nuez moscada


Para la crema:
- 1 lata de leche de coco (dejarla previamente en la nevera durante unas horas) vamos a necesitar únicamente 200 g (las latas suelen ser de 400 g)
- 2 tablespoon de sirope de Ágave 
- 1/4 teaspoon de esencia de vainilla




Preparación:

1. Antes de nada, vamos a preparar la crema. Sacamos la lata de la nevera y, con mucho cuidado, extraemos la parte sólida con la ayuda de una cuchara. Si cogemos la parte de abajo, donde está el agua de coco, nos quedará menos espesa. Sólo necesitamos 200 g, el resto lo podemos guardar para hacer otra receta.

2. Batimos un par de minutos con unas varillas. Le añadimos el sirope y la esencia de vainilla. Seguimos batiendo hasta que se mezcle bien y reservamos en la nevera.

3. A continuación, ponemos en un cazo la leche y la calabaza cocida. Removemos con unas varillas para que se mezclen.

4. Añadimos las especias, el azúcar y seguimos removiendo hasta que esté bien caliente. 

5. Incorporamos a la mezcla el café recién hecho y batimos bien con una batidora para que quede una textura fina (si no lo hacemos, podrían quedar tropezones de calabaza, y no es demasiado agradable). Servimos en nuestra taza favorita, le añadimos la crema de coco por encima y espolvoreamos con un poco de canela.

¡Y ya tenemos nuestra versión veggie del famoso Pumpkin Spice Latte de Starbucks! Espero que lo hagáis en casa y me digáis si os ha gustado.